Cestería en gaita:
Quira es la marca registrada que representa el trabajo de las artesanas que hacen parte de nuestra asociación, cada pieza cuenta una historia de tradición y creatividad. Nos destacamos por la maestría en el arte de la cestería con gaita (Rhipidocladum geminatum). Esta planta ofrece mayor resistencia y durabilidad respecto a otras cañas, es un oficio ancestral que hemos revitalizado con colores y formas contemporáneas.
En el año 2019 ganamos la Bienal artesanal de Boyacá en la categoría de Comunidad Artesanal gracias a nuestra trayectoria e innovación y contamos con la marca Soy Boyacá.

Artesanas
María Rosa Sánchez:
Es una artesana boyacense cuya vida es un reflejo de resiliencia, amor por la tierra y dedicación a la tradición. Desde niña aprendió a tejer canastos con gaita y bejuco, materiales que recolecta en el páramo de Guanatá, un lugar que considera sagrado. Su arte no solo le ha permitido sostener a su familia, sino también convertirse en guardiana de una práctica ancestral. Además de tejer canastos, prepara unas deliciosas arepas, cultiva su propia comida, cría ganado y ha cuidado a su familia con una fortaleza admirable. Su independencia y determinación son evidentes en cada aspecto de su vida: desde construir su propia casa junto a su esposo hasta enseñar a otros el arte de hacer oficio de canastear.
Lo que hace única a María Rosa es su profunda conexión con su entorno y su carácter fuerte, alegre e independiente. A sus 76 años, sigue tejiendo canastos, montando a caballo y cuidando de su nieto Andresito y llevando el mensaje de amor como una de las líderes de la Legión de María. María Rosa no solo es una creadora de canastos, sino también una narradora de historias. Cada pieza que elabora lleva consigo un pedazo de su vida: su infancia en la vereda La Colorada, su lucha por salir adelante y su profundo amor por su hogar y su comunidad. Su trabajo ha trascendido lo local, llegando a ferias y eventos nacionales, donde ha compartido su arte con personas de todo el país. María Rosa es, sin duda, un símbolo de Zetaquira, de la cultura boyacense, una mujer cuya vida y obra inspiran a valorar las tradiciones, la tierra y el poder de lo hecho a mano con dedicación y corazón.


Hernestina Castelblanco:
Ha dedicado su vida al oficio artesanal, un saber que aprendió en casa gracias a su hermana mayor y que ha sido su principal fuente de sustento desde la infancia. Nació y creció en Zetaquira, donde aún vive junto a su esposo en la vereda Guanatá, rodeada de una hermosa vista de las montañas, de café y paisajes que valora profundamente. Su labor artesanal es su manera de mantenerse en casa, cuidar de su entorno y aportar a su familia. A pesar de los desafíos, como la dificultad de acceder a la gaita, el bambú y el bejuco, materiales esenciales para su trabajo, sigue firme en la tradición, convencida de que cada canasto refleja esfuerzo, dedicación y una historia que merece ser contada.
Para Hernestina, el páramo es un tesoro natural que debe ser protegido, pues de allí nace el agua y la biodiversidad que sustenta su comunidad. Aunque en su sector no hay muchas canasteras, participa activamente en ferias y espacios de comercialización a través de Ecozetaquira, lo que le ha permitido conocer nuevos horizontes y compartir su conocimiento con otros. Ha enseñado la técnica a jóvenes interesadas, aunque reconoce que aprender este arte desde la adultez no es fácil. A pesar de los cambios en la demanda de canastos, sigue adelante con pasión, innovando y defendiendo un oficio que considera una verdadera bendición.
Esther Casteblanco:
Es una maestra del oficio de hacer canastos en la vereda Guanatá, Zetaquira, donde ha tejido su vida entre la tradición y la creatividad. Aprendió este oficio de manera autodidacta, observando con admiración a sus vecinas y perfeccionando su técnica con la paciencia y el amor que solo se tienen por las verdaderas querencias. Su momento favorito en el proceso de hacer canastos es tejer la trama, esa fase en la que las manos van hilando historia y destreza, disfrutando cada entrelazado sin prisas ni apuros. Para ella, la cestería es un refugio donde se siente tranquila, dejando que la gaita y el bejuco tomen forma bajo su mirada cuidadosa.
Su amor por este arte ha trascendido generaciones, transmitiéndolo con orgullo a sus hijos y nietos, aunque algunos, con el tiempo, han dejado de practicarlo. María Esther ha encontrado en la asociación Ecozetaquira un espacio de aprendizaje y crecimiento, fortaleciendo la comercialización de sus piezas y el valor de su oficio. A pesar de las dificultades, su pasión por el oficio de hacer canastos sigue intacta, como los caminos del páramo que tanto extraña y que, de alguna manera, siguen presentes en cada uno de sus canastos.


María Eugenia Rosas:
Ha tejido su vida con la misma dedicación con la que entrelaza la gaita y el bambú, creando canastos que son testimonio de su historia y su amor por el territorio. Desde niña, en la vereda Guanatá de Zetaquira, aprendió de su madre los secretos de la canastería, convirtiendo este oficio en su sustento y su mayor pasión. Su conexión con el páramo además de la recolección de fibras consiste en que cada pieza que elabora refleja el paisaje, la tradición y la resiliencia de su comunidad.
A pesar de los desafíos físicos que ha enfrentado, María Eugenia sigue tejiendo con el mismo compromiso, perfeccionando técnicas que hacen de su obra una expresión auténtica de la artesanía local. Su trabajo, reconocido en mercados y asociaciones como Ecozetaquira, no solo sostiene a su familia, sino que también fortalece la identidad cultural de su pueblo. Con 52 años de experiencia y enseñanza, su mayor legado es haber compartido su conocimiento con nuevas generaciones, asegurando que el oficio de canastear siga viva y enraizada en el corazón de Zetaquira.
Sobre la gaita
La gaita (Rhipidocladum geminatum) es una especie endémica de las cordilleras central y oriental, se adapta al rango de los 2000-2800 msnm. En la región del sur oriente de Boyacá se encuentra en los páramos de Mamapacha-Bijagual.
Las mujeres que habitan este territorio han perfeccionado durante siglos el arte de tejer canastos con gaita. Estos objetos forman parte esencial de la vida cotidiana rural, siendo utilizados para almacenar y proteger alimentos, medir cosechas, recolectar huevos, elaborar cuajadas, enfriar amasijos o lavar el café. Los canastos representan los quehaceres que dan vida al campo, convirtiéndose en nuestro patrimonio cultural, una manifestación de nuestra creatividad y tradición.
A través de los productos que creamos, buscamos honrar estas conexiones vitales, permitiendo que nuestros canastos te inspiren y te conecten con nuestras raíces compartidas.
Desde la Asociación Cultural Ecozetaquira, en colaboración con nuestros aliados, trabajamos para asegurar el uso sostenible de estos recursos. Lideramos proyectos que buscan proteger las poblaciones de esta especie y promovemos prácticas sostenibles que garantizan su preservación como parte integral del bosque, hogar y sustento de la inigualable biodiversidad que habita estas montañas.
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Otros oficios manuales
Instrumentos musicales en gaita elaborados por Gabriel Concha Beltrán
Desde hace muchos años elaboro instrumentos musicales tradicionales de viento, tales como quenas, zampoñas, flautas, etc; utilizando una gran variedad de cañas (caña de Castilla, bambú, guadua, entre otras), pero el principal material para elaborarlos hoy por hoy es la gaita, pues esta bambusásea tiene propiedades físicas y sonoras únicas que la hacen perfecta para este tipo de trabajos de alta precisión.
Estos instrumentos se elaboran de dos clases: por un lado están los ornamentales, que como su nombre lo indica son bellos adornos para los espacios de las viviendas y oficinas, y por otro lado están los instrumentos profesionales, hechos y pensados para producir bellas melodías sonoras bien sean formatos solista o acompañando agrupaciones musicales.
Ambos tienen bellas decoraciones y acabados que recuerdan a nuestro territorio y su riqueza cultural y natural.




